Cada vez son más lo que alzan la voz en pos de la escuela
pública. Esta semana pasada padres y alumnos de secundaria han salido a la
calle para defenderla y dar muestra de que es uno de los bienes más preciados
de la clase trabajadora. Me da pena cuando llaman irresponsables a aquellos
padres y madres que, en su libertad de elegir secundar derechos
constitucionales como los de huelga y manifestación, salen a la calle a luchar
por el porvenir de sus hijos. Lo que ocurre es que para aquellos que no podemos
legar a nuestros hijos nada material, una educación, además de la sanidad, de
calidad y gratuita, es una herencia de la que sentirse orgulloso. La educación
otorga herramientas para el desarrollo integral de la persona. Nos hace ser
seres humanos independientes, con personalidad e ideas propias, capaces de
decidir por nosotros mismos, de pensar, de valorar o criticar lo que tenemos
alrededor, sobre todo a nuestros dirigentes. Ahora parece que eso no interesa.
La reforma educativa que está lista para llegar a las aulas así lo demuestra. Da
más importancia a lo que eres capaz de memorizar, a cuanto contenido eres capaz
de almacenar sin importar si lo comprendes o no o si lo olvidas después del
examen. Ahora si presentas alguna dificultad de aprendizaje serás apartado del
resto y si te pones nervioso en alguna reválida, lo pagarás caro. Ahora,
además, la excelencia será premiada. Esto, en lugar de ser algo bueno, dará pie
a excluir a aquellos que presenten dificultades en momentos puntuales, lastrará
sus expedientes y les excluirá, por ejemplo, de la posibilidad de obtener becas
de estudio. Las materias que buscan la creatividad tienen los días contados, no
se sabe muy bien si es porque lo consideran ocio o poco serias o por miedo a la
propia creatividad, fuente de pensamiento independiente. En definitiva, parece
que nos dirigimos de nuevo al modelo de la LGE de 1970 en la que muchos hemos
estudiado y donde no importaba lo que pensabas, sino lo que memorizabas. No sé
si se habrán leído el plan Bolonia que, sin ser nada del otro mundo, fomenta
todo lo contrario.
Maestro, logopeda, autor de @m_goleadora, columnistas de @lavozdetalavera, redactor en @globedia y emprendedor franquiciado de @lugardelvinocom
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23 de octubre de 2012
11 de septiembre de 2012
Menos profes más alumnos
Lo que esta pasada semana
ha ocurrido con las adjudicaciones de interinos de primaria ya ha sido el no va
más. No solo se han reducido al máximo las vacantes ofertadas, sino que un gran
número de estas han pasado a ser a tiempo parcial, lo que hace que las cifras
sean realmente engañosas. Si contamos con que de los cerca de 1.300 puestos que
han sido ocupados por interinos este curso una buena parte son a tiempo
parcial, en realidad no se llegaría a los mil interinos a tiempo completo. Las
ansias de recorte de la Junta han obligado a su personal a llamar a los centros
el día antes de la adjudicación definitiva para seguir reduciendo plantilla
todavía más.
Muchos centros están
realmente en cuadro. Sus equipos directivos y claustros de profesores, están
luchando por ofrecer la educación de calidad de cursos pasados, pero les va a
resultar realmente difícil, si no imposible. Las aulas, en muchos casos, estarán
masificadas. No habrá horas para proyectos de fomento de la lectura, ni personal,
ni recursos. Los apoyos casi habrán desaparecido. L@s maest@s de PT (educación
especial) y AL (audición y lenguaje) han sido “fusionados” pasando de dos
profesionales a uno solo con las dos especialidades, con la consiguiente
reducción de horas de apoyo. Si hablamos de los comedores, la no renovación de
la práctica totalidad del departamento ha hecho que los nuevos responsables no
sepan ni por donde se andan. Las instrucciones dadas en junio por los
anteriores “moradores” han sido contradichas o modificadas a última hora sin
pararse en casos especiales como el de algunas escuelas rurales que aun no han
sido suprimidas. El transporte no está mucho mejor. Hay rutas que no se sabe
quien hará. Y así un largo etcétera que no me atrevo a decir donde nos llevará
pero, por si acaso, que nos pille confesaos.
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